epidemias
   
     LAS EPIDEMIAS Y EL CERCAR LA VILLA DE VEGA  
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           El primer libro de bautizados, casados y difuntos existente en Vega de Espinareda es del año de 1578 y recoge los datos hasta 1671. En la página 47 nos dice  los que se murieron, las  misas que se dijeron y donde están enterrados a causa de la peste negra de 1598. Mueren 40 mujeres (más dos forasteras), 34 niños, 46 jóvenes y 21 hombres casados.

            La población de Vega en el año 1696  es de 120 empadronados, siendo 103 hidalgos y 17 labradores llanos; de los que 53 son hombres, 47 esposas, 17 viudas con 19 hijos, 10 solteros y 19 solteras; en total 165 habitantes.

            Auque no hay datos de la peste de 1348, ésta tuvo que ser más devastadora que la de 1598, pues en general así fue en toda Europa.

            En torno a los años 1303 y 1307 se produjo una fase de intenso frío que provocó una grave crisis en la agricultura. Con el fin del frío no se acaba la crisis agraria ya que entonces se producen tres años de intensas lluvias que destruirán las cosechas y producirán todo tipo de calamidades.

            Para librar a su comunidad y a la villa de Vega de las enfermedades el abad don Ramón requiere al rey Alfonso XI le conceda privilegios para cercarla o trasplantarla a otro lugar. Privilegio que es concedido en el año 1317. Más tarde se concederían otros privilegios similares en tiempos de los reyes Enrique II (año1375) y de Carlos IV (año 1803). No se sabe el año en que se realiza el cierre pero es posible que se inicie el mismo año de su concesión.  

 

DOCUMENTO QUE CONCEDE LICENCIA PARA CERCAR LA VILLA

1371, setiembre 4

Otorgamiento del Rey por el que ante las súplicas del abad para cercar su aldea de Vega, le es concedido.

A.H.N.S. Clero, Perg., M.SAV. Espinareda, C. 8-41/5. 34/34 cm.

Sepan quantos esta carta vieren, conmo Nos don Enrrique por la gracia de Dios Rey de Castiella, de León, de Toledo e de Galliçia, de Sevilla, de Córdova. de Murçia, de Iahén, del Algarbe, de Algesira e sennor de Molina, viceos vna carta del Rey don Alfonso nostro padre que dios perdone escripta en pergamino de cuero e seellada con su seello de plomo colgado que esta que se sigue:

Sepan quantos esta carta viren, conmo yo Don Alfonso por la gracia de Dios, Rey de Castiella, de León, de Toledo, de Gallisia de Sevilla, de Córdova, de Murçia e del Algarbe e sennor de Molina, con consejo e con otorgamiento de la Reyna Donna María mía abuela e del ynfante don Juan, e del ynfante don Pedro míos tíos e míos tutores, e guarda de nostros Reynos por faser bien e merçed a Don Renón abad del Monesterio de Sant Andrés de Espinareda e a este su Monesterio, e porque me dixo que Vega vna su aldea que iase en los cotos del dicho monesterio que el que la queríen cercar porque fuese más guardada de lobos e de fieras e de otros muchos males que y fasen de cada día. Tengo por bien que el dicho abad que cerce la dicha aldea de Vega, e sy el abad entendía que es más proprio de Monesterio de la poblar e toda en otro lugar de los sus cotos para defendimlento del dicho Monesterio, que la cerque e la pueble en otro lugar de los sus cotos qual el quisier quien fuesse poblado antiguamente o non. E que el abad e el Monesterio que aya y el sennorío e el mando que sey fasía en tiempo de pas por mandado de los Reyes onde yo vengo e la justiçia e todos los otros derechos Reales e spirituales segúnt que la ha oy día en el dicho lugar de Vega. E que ponga alcalles e merino e comendadores quales quier e por bien tovier. E que aya ende todos los fueros, e rentas, e libertades, e franquisias asý conmo lo ovieron sienpre en el dicho lugar de Vega non solo ende. E todos aquellos omes e mugieres que y vinieren a poblar de aquí en adelante que demostren sienpre sennorío al abad a al monesterio de Sant Andrés de Spinareda, e que sean sus vasallos e non de otros ninguno asý conmo son los que agora moran en este su lugar de Vega.

E mando e defiendo firmemente que ellos nin otro ninguno non sean osados de yr nin de pasar en ninguna cosa contra esto que yo mando. E qualesquier o qualquier que lo fisiesen pechen mey en pena mill maravedís de la bona moneda e al dicho Monesterio todo el danno e el menoscabo que por ende reçibiesen doblado. E demás mando que los alcalles, o el merino, o el comendero que el abad y pusie, que sy algunos de los sus vasallos contra esto fueren, que fagan en ellos aquella iusticia que fallaren por derecho que meresçieron conmo aquellos que van contra sennorío, e non fagan ende al so la pena sobredicha.

E otrossý mando a Juan Alvares Osorio mío merino mayor en terra de León e de Asturias, e a García Rodrígues de Valcárçer mío merino mayor en Galliçia, o a qualesquier merinos o adelantados que fueren de aquí adelante, e a los merinos que y andudieren por ellos del Reyno de León, e de Galliçia, e a todos los comenderos que alguna cosa tovieren del dicho Monesterio, que cada quel abad los llamar para conplir esto que yo mando, que vayan con él, e lo defiendan e lo anparen de qualquier o qualesquier que lo enbargaren porque el pueda cercar el dicho lugar asý conmo dicho es. E non fagan ende al ni se escusen los vnos por los otros de conpluesto que yo mando, más cumplando qualesquier dellos quel abad para esto llamar. E non fagan ende al synon a ellos e a quantos oviesen me tornaría por ello. E sus comenderos que alguna cosa tienen del dicho Monesterio o qualquier dellos non quisieren venir cada que los al abad llamare para si conpluesto que yo mando, o veniendo non quisieren y estar nin lo ayudar, o enbargaren esto que dicho es, mando al ynfante don Juan mío tío e suio tutor, e a Don Juan su fio, que qualquier dellos que los tome todas las encomiendas, e las retenga en sý e quanto fue a plaser del abad, e que le ayuden a complir esto que yo mando, e non fagan ende al, e tenergelo he en serviçio; e desto les mandé dar al dicho abad e Monesterio esta mi carta seellada con mío seello do plomo.

La carta leýda e dada en Carrión seys días de Abril, era de mill e tresientos e cuarenta e çinco annos.

Yo Bernaldo Yáñes la fis escrivir por mandado del Rey, e de los sus tutores Juan Bernal, Pero Bongo, e Diago Garçía, Juan Miguel, Rodrigo Péres, Juan Miguel, Alfonso Lópes.

E agora el abad del dicho Monesterio de Sant Andrés de Spinarcda pidionos por merçed que le confirmásemos la dicha carta del dicho Rey don Alfonso mío padre, e gela mandásemos complir e guardar en todo segúnt que se en ella contiene. E nos el sobredicho Rey Don Enrrique por faser bien e merçed al abad e convento del dicho Monesterio de Sant Andrés de Espinareda, tovímoslo por bien, e confirmosle las dichas cartas, e mandamos que las vala e les sea conplido e guardado e todo bien e cumplidamente segúnt que se ella contiene, e segúnt les fue cumplido e guardado en tiempo del dicho Rey nostro Padre que Dios perdone.

E por este mandato e por el traslado della signado de escrivano público, mandamos a todos los comicios, alcalles, jurados, jueses, justicias, merinos, alguasiles, e otros ofiçiales e aportellados de todas las cibdades, e villas, e lugares de los nostros Reynos que agora son e serán de aquí adelante, que guarden, e tengan, e cumplan, e fagan guardar e tener e complir todo quanto en esta nostra carta se contiene, y que los non vayan nin pasen nin consienten yr nin contra ella nin contra dello en ningún tempo por ninguna manera. E sy nos, qualquier o qualesquier, que contra ello o contra parte dello quisieren yr nin pasar, que gelo non consientan, e que les anparen u defiendan ello. E el gelo fisiese o contra ello fuese o pasase, aya la nostra yra, e demás pechar nos ya pena mil maravedís de la buena moneda a cada vno, e al dicho abad e convento del dicho Monesterio o al que su vos toviese, todos los costos, e danos, e menoscabos que sobre ello fisiesen e recibiesen doblados.

E desto mandamos dar esta nostra carta seellada con nostro sello de plomo colgado. Dada das cortes de Toro, quatro días de setiembre, era de mill e quatroçientos e nueve annos.

Yo Gonçalo Gonzáles la fis escrivir por mandado del Rey.

E yo Lope Alfonso notario sobredicho a esto fuy presente con los dichos testigos e por mandado del dicho abbad escripví esta carta e puys enla mío nome e mío signo que es tal (signo) por testimonio de verdat.

Yo Lope Alffonso notario.

 

 

           El cercado engloba al Monasterio, con los molinos de Monsagre, el Bosque (aún conserva parte de la pared), la Torre (donde estaba un sayón vigilante), el barrio de Arriba (así llamado en los padrones de los años 1798 y 1833), en dirección a la Puente y por último el río cerraba de forma natural la aldea de Vega. Al otro lado del río no había población, sólo un caserío que estaba en Piñera, según la carta de población de año 1336. Estas tierras situadas al otro lado del río el abad las concedía a los que viniesen a poblar la aldea, excepto las tierras que van desde las viñas hasta el caserío de Piñera. Dentro de la cerca de la aldea y del monasterio, terminada el año 1336, hay 25 vecinos y se concederá el derecho de construir sus casas hasta llegar a los 200. Esta carta de población es para poblar la otra parte del río y así nacen los barrios de la Calle (Calleja) que se dirigía a Sésamo, el barrio de la Cancilla (Era Marina).

           En el año 1840 en los meses de abril y mayo mueren 9 niños de viruela. En el siglo XIX siguen las enfermedades infecciosas haciendo estragos en la población.

            El padrón del año 1833 nos indica que en Espinareda había 41 vecinos distribuidos 11 en el Barrio de Abajo, 21 en el Barrio de Arriba y 9 en el Barrio del Souto; El Espino 20 vecinos; Vega de Espinareda 136 vecinos distribuidos de la siguiente manera Barrio de Arriba 20, Barrio de la Sorda 11, Barrio de la Parra 7, Barrio la Calleja 23, Barrio del Santo Cristo 32 y Barrios de los Campos y la Cancilla 43.

             En el siglo XX aparece el “mal de moda” que merma considerablemente la población.

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